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(Traducción al español del ensayo original What Business Can Learn From Opensource Ver más
Lo que los negocios pueden aprender del código abierto
Este ensayo deriva de una charla en Oscon 2005.
Últimamente las compañías han puesto más atención sobre el código abierto. Diez años atrás parecía una amenaza real que Microsoft extendiera su monopolio a los servidores. Parece seguro decir que el código abierto evito eso. Una encuesta reciente encontró que el 52% de las compañías estaban remplazando servidores de Windows por servidores de Linux. [1]
Más significante es, creo yo, que 52% está haciendo el cambio. A este punto, cualquiera que proponga poner Windows en los servidores tendría que explicar que saben sobre que Google, Yahoo y Amazon no.
Pero lo que más tienen que aprender las compañías acerca del código abierto no es acerca de Linux o Firefox, sino acerca de las fuerzas que lo producen. En definitiva, estas afectan mucho más que el software que usas.
Puede que encontremos las características de estas fuerzas triangulando entre los blogs y el código abierto. Como probablemente haz notado, tienen mucho en común.
Al igual que el código abierto, los blogs son algo que las personas hacen solas, gratis, porque lo disfrutan. Al igual que los hackers del código abierto, los bloggers compiten con gente trabajando por dinero y muchas veces ganan. El método para asegurar la calidad es el mismo: Darwinista. Las compañías aseguran la calidad con reglas que impiden papelones. Pero no necesitas eso cuando la audiencia puede comunicarse entre sí. La gente produce lo que quiere; lo de buena calidad se esparce, lo de mala calidad se ignora. Y en ambos casos, la comunicación con y dentro de la audiencia mejora hasta el mejor trabajo.
Otra cosa que los blogs y el código abierto tienen en común es la Web. La gente siempre estuvo dispuesta a hacer grandes trabajos gratis, pero antes de la Internet era mucho más díficil conseguir colaboradores.
Aficionados.
Creo que lo más importante que las compañías tienen que aprender es que la gente trabaja mucho más duro en cosas que les gustan. Bueno, eso no es ninguna novedad. Así que, ¿por qué afirmo que los negocios tienen que aprenderlo? Cuando digo que no lo saben, me refiero a que su estructura no lo refleja.
Las compañías todavía reflejan un modelo anterior, ejemplificado por la palabra del Francés travailler. Hay una palabra similar en Inglés, travail, y significa tortura. [2]
Sin embargo esta termina no siendo la última palabra en trabajo. Al hacerse más ricas, las sociedades aprenden algo, que se parece mucho a lo que aprenden sobre dietas. Sabemos que la más sana de las dietas es la que nuestros antepasados se veían obligados a comer por falta de riqueza. Al igual que la comida de ricos, no hacer anda solo parece deseable cuando te falta. Pienso que fuimos diseñados para trabajar, al igual que fuimos diseñados para comer cierta cantidad de fibra, y nos sentimos mal si no.
Hay una palabra para la gente que trabaja por el amor a ello: aficionados. Hoy la palabra tiene connotaciones tan malas que nos olvidamos de su origen. Aficionado era un cumplido. Pero lo que había que ser en el siglo XX era un profesional, que los aficionados, por definición, no son.
Es por eso que el mundo de los negocios se sorprendió con la lección del código abierto: que la gente que trabaja por amor, muchas veces supera a los que trabajan por dinero. Las personas no cambian de Internet Explorer a Firefox porque quieren hackear el código. Lo hacen porque es un mejor navegador.
No es que Microsoft no está tratando. Ellos sabén que controlar el navegador es una de las claves para retener su monopolio. El problema es él mismo que encuentran con su sistema operativo: no pueden pagarle a sus empleados lo suficiente para que hagan algo mejor de lo que un grupo de hackers inspirados harán gratis
Sospecho que el profesionalismo siempre estuvo sobrevaluado – no solo en el sentido literal de trabajar por plata, sino también en las implicaciones de formalidad e indiferencia. Aunque hubiera sido impensable en, digamos, 1970, creo que el profesionalismo fue una moda, impulsada por las condiciones del siglo XX.
Una de las más poderosas condiciones fue la existencia de canales. Reveladoramente, el mismo termino se utilizaba tanto para los productos como la información: había distribución de canales, y canales de TV y radio.
Era lo angosto de esos canales que hacía parecer al profesionalismo tan superior a los aficionados. Había muy pocos empleos para periodistas profesionales, por ejemplo, así que la competencia se aseguraba que el periodista promedio fuera bueno. Mientras que cualquiera puede opinar en un bar. Así que la persona promedio expresando sus opiniones en un bar sonaba como un idiota comparada con el periodista promedio escribiendo sobre el tema.
En la Web, la barrera para publicar es aun menor. No tienes que comprar una cerveza, y hasta los niños pueden entrar. Millones de personas están publicando online y, como era de esperarse, el promedio de lo que escriben no es bueno. Esto ha llevado a los medios a la conclusión de que los blogs no son una amenaza – los blogs solo son una tendencia.
En verdad, la moda es la palabra “blog,” por lo menos en la manera en que la prensa escrita la usa. A lo que se refieren por “blogger” no es a alguien que publique en el formato de weblog, sino cualquiera que publique online. Así que me gustaría sugerir una palabra nueva para la gente que publica online. ¿Qué tal “escritor?”
Those in the print media who dismiss the writing online because of its low average quality are missing an important point: no one reads the average blog. In the old world of channels, it meant something to talk about average quality, because that's what you were getting whether you liked it or not. But now you can read any writer you want. So the average quality of writing online isn't what the print media are competing against. They're competing against the best writing online. And, like Microsoft, they're losing.
Aquellos en la prensa escrita que descartan los blogs solo porque el promedio es de baja calidad, se están olvidando de un punto importante: nadie lee el blog promedio. En el viejo mundo de los canales, significa algo hablar de la calidad promedio, porque eso era lo que recibías te guste o no. Pero ahora puedes leer cualquier escritor que quieras. Así que la prensa escrita no está compitiendo contra el promedio de la Web, sino que están compitiendo contra lo mejor de la Web. Y, al igual que Microsoft, están perdiendo.
Sé eso desde mi experiencia como lector. Aunque la mayoría de las publicaciones impresas están en la Web, probablemente leo dos o tres artículos en páginas personales. por cada uno que leo en las páginas de diarios o revistas.
Y cuando leo, digamos, artículos del New York Times, nunca los encuentro por la página del mismo. Sino que los encuentro a través de agregadores como Google News o Slashdot o Delicious. Los agregadores te muestran que tanto mejor puedes ser tus resultados que los del canal. La página principal del New York Times es una lista de artículos escritos por el New York Times. Delicious es una lista de artículos que son interesantes. Y es solo ahora que se puede ver lo grande que es la diferencia.
La mayoría de los artículos en la prensa escrita son aburridos. Por ejemplo, el presidente nota que la mayoría de los votantes piensan que invadir Iraq fue un error, así que hace una llamado para pedir apoyo a la nación. ¿Dónde está el hombre que muerde al perro?(I) No escuche el discurso, pero probablemente puedo decirte exactamente lo que dijo. Un discurso como ese, en el sentido más literal, no es una noticia: no hay nada de nuevo en él. ?(II) [3]
Tampoco hay nada nuevo, excepto por los nombres y lugares, en la mayoría de noticias acerca de un accidente. Un niño es raptado; hay un tornado; un trasbordador se hunde; a alguien lo muerde un tiburón; un avión pequeño se estrella. ¿Y que es lo que aprendes de estas historias? Absolutamente nada. Es información periférica. Lo mismo que los hace fascinantes, los hace irrelevantes.
Al igual que en el software, cuando los profesionales producen tal basura, no sorprende que los aficionados puedan hacerlo mejor. Vive con el canal, muere con él: si dependes de un oligopolio (III) , te hundes en hábitos que son difíciles de superar cuando de repente tienes competencia. [4]
Lugares de trabajo.
Otra cosa que los blogs y el código abierto tienen en común es que a menudo están hechos por gente trabajando en sus casas. Puede que eso no parezca sorprendente. Pero debería. Es el equivalente arquitectónico de una aeronave casera derribando a un F-18. Las compañías gastan millones creando oficinas con un solo propósito: que sean un lugar de trabajo. Sin embargo, gente trabajando desde sus casas, que ni siquiera están diseñadas para trabajar, terminan siendo más productivos.
Esto prueba algo que muchos sospechábamos. La oficina promedio es un lugar miserable de trabajo. Y mucho de lo que hace a las oficinas malas son las mismas cualidades que asociamos con el profesionalismo. Se supone que la esterilidad de las oficinas sugiere eficiencia. Pero sugerir eficiencia es distinto a realmente ser eficiente.
La atmósfera del lugar de trabajo promedio es a la productividad lo que las llamas pintadas en los autos son a la velocidad. Y no es solo como se ven las oficinas lo que da lastima. La forma de actuar de las personas es igual de mala.
Las cosas son distintas en una startup. A menudo una startup empieza en un apartamento. En vez de cubículos beige combinados, tienen una mezcla de muebles usados. Trabajan a cualquier hora, usando la ropa más informal. Ven cualquier cosa online sin preocuparse de de si es “seguro para el trabajo”. El alegre e insípido lenguaje de la oficina es remplazado por humor retorcido. ¿Y saben qué? Probablemente está será la etapa más productiva de la compañía.
Quizás no es una coincidencia. Quizás algunos aspectos del profesionalismo son en realidad una perdida neta.
Para mi el más desmoralizante aspecto de la oficina tradicional es que se supone que estés ahí a ciertas horas. Hay gente que en serio tiene que tener un horario fijo, pero para la razón por la cual la mayoría de los empleados trabaja horas fijas es que la compañía no puede medir su producción..
La idea detrás del horario fijo de oficina es que si no puedes obligar a la gente a trabajar, por lo menos puedes evitar que se diviertan. Si los empleados tienen que estar en el edificio ciertas horas por día, y no pueden hacer nada que no sea trabajar mientras estén ahí, entonces deben estar trabajando. En teoría. En práctica pasan un montón de tiempo en tierra de nadie, donde ni trabajan ni se divierten.
Si se pudiera medir cuanto trabajo hace la gente, muchas compañías no precisarían horarios fijos. Simplemente dirían: esto es lo que tienes que hacer. Hazlo cuando quieras, donde quieras. Si tienes que hablar con otros empleados, entonces deberás pasar aquí cierto tiempo. Si no, no nos importa.
Eso puede parecer utópico, pero es lo que le decíamos a la gente en nuestra compañía.
No había horario fijo. Yo nunca aparecía antes de las 11 de la mañana. Pero no decíamos esto por buenos. Decíamos: si trabajas aquí esperamos que hagas mucho trabajo. No intentes engañarnos solo con pasar mucho tiempo aquí.
El problema del horario fijo no es solo que es desmoralizante, sino que la gente que pretende trabajar interrumpe a la que sí trabaja. Estoy convencido que el horario fijo es la razón por la cual las organizaciones grandes tienen tantas reuniones. Por capita, las organizaciones grandes hacen muy poco. Y, sin embargo, todas esas personas tienen que estar en el edificio por lo menos ocho horas al día. Como tanto tiempo entre y tan pocos logros salen del otro, algo tiene que ceder. Y las reuniones son el mecanismo principal para absorber la vagancia.
Por un año tuve un trabajo común de nueve a cinco, y recuerdo bien el extraño acogedor sentimiento que viene durante una reunión. Sabía muy bien, debido a la novedad, que me pagan por programar. Parecía asombroso, como si hubiera una maquina que escupía un dólar cada dos minutos sin importar lo que haga. ¡Hasta cuando estaba en el baño!
Pero como la maquina imaginaria siempre estaba funcionando, sentina que era mi deber trabajar. Las reuniones, entonces, eran sumamente relajantes. Contaban como trabajo, igual que programar, pero eran mucho más fáciles. Todo lo que tenías que hacer era sentarte y verte atento. Las reuniones son como el opio pero con efecto grupal. Al igual que el email, en una escala menor. Además del costo directo en tiempo, está el costo en la fragmentación—rompen el día en pedazos demasiado chicos como para servir de algo.
Uno puede ver que tan dependiente se volvió de algo removiéndolo de repente. Así que para las compañías grandes propongo el siguiente experimento. Hagan que un día las reuniones estén prohibidas—donde todos tengan que sentarse en su escritorio todo el día y trabajar sin interrupciones en cosas que pueden hacer sin hablar con los demás.
Cierta comunicación es requerida para la mayoría de trabajos, pero estoy seguro que muchos empleados pueden encontrar algo para hacer solos por ocho horas. Pueden llamar a ese día “jornada laboral”.
El otro problema con pretender trabajar es que a veces se ve mucho mejor que el verdadero trabajo. Cuando escribo o hackeo pasó tanto tiempo pensando como tecleando. La mitad del tiempo estoy sentando tomando té o caminado por el barrio. Está es una etapa critica – de aquí salen las ideas – y sin embargo me siento culpable haciendo esto, con todos los demás viéndose tan ocupados. Es difcil ver que tan malo un habito es hasta que se lo puede comparar con otro bueno.
Y esa es una razón por la que el código abierto, y los blogs en algunos casos, son tan importantes. Nos muestran como es el verdadero trabajo.
Estamos fundando 8 nuevas startups en este momento. Un amigo pregunto donde alquilarían para usar de oficina, se sorprendieron cuando le dijimos que esperábamos que trabajen en el mismo apartamento que vivieran. Pero no esperábamos eso para ahorrar dinero. Sino porque queremos que su software sea bueno. Trabajar en un lugar informales es una de las cosas que las startups hacen bien sin darse cuenta. Tan pronto como te mudas a una oficina, el trabajo y la vida empiezan a separarse.
Este es uno de los dogmas principales del profesionalismo. Se supone que el trabajo y la vida tienen que estar separados. Pero esa parte, estoy convencido que, es un error.
De abajo hacia arriba
The third big lesson we can learn from open source and blogging is that ideas can bubble up from the bottom, instead of flowing down from the top. Open source and blogging both work bottom-up: people make what they want, and the best stuff prevails.
La tecera gran lección que podemos aprender del código abierto y los blogs es que las ideas pueden surgir de abajo hacia arriba, las ideas se elevan desde abajo en vez de venir de arriba. Ambos trabajan así: la gente hace lo que quiere, y lo mejor prevalece.
Si esto suena familiar, es porque es el principio de economía de mercado. Ironicamente, aunque los blogs y el código abierto son gratis, esos mundos son parecidos a las economías de mercado, mientras que la mayoría de compañías aunque hablan mucho de el valor de los mercados libres, son administradas internamente como un estado comunista.
Hay dos fuerzas que juntas dirigen el diseño: las ideas de que hacer después y la prueba de calidad. En la era de los canales, ambos venían desde arriba. Por ejemplo, los editores de un diario les asignaban historias a los periodistas, luego editaban lo que habían escrito.
Los blogs y el código abierto nos muestran que esto no tiene que ser así. Las ideas y hasta la prueba de calidad puede surgir desde abajo. Y en ambos casos los resultados no son solo aceptables, pero mejores. Por ejemplo, el código abierto es más fiable precisamente por ser abierto; cualquiera puede encontrar los errores.
Lo mismo pasa con la escritura. Cuando me acercaba a la publicación, encontré que estaba muy preocupado por los ensayos de Hackers & Painters que no habían estado online. Una vez que un ensayo ha tenido un par de miles de visitas me siento razonablemente confiado al respecto. Pero estos tenían literalmente varias órdenes de magnitud menos de revisión. Me sentía como publicando software sin probarlo antes.
Así es como toda la publicación era. Si conseguías que diez personas leyeran un manuscrito, tenías suerte. Pero me había acostumbrado tanto a publicar online, que el viejo método me parecía alarmantemente poco confiable. Como conducir normalmente una vez que te acostumbraste al GPS.
Lo otro que me gusta de publicar online es que puedo escribir lo que quiero y publicarlo cuando quiero. A principios de este año escribí algo que funcionaría en una revista, así que so lo envié a un editor que conozco. Mientras esperaba respuesta, me di cuenta que quería que lo rechazara. Entonces podría ponerlo en Internet al instante. Si lo aceptaban no sería leído por nadie en meses, y mientras tanto yo tendría que pelear cada palabra contra un editor de veinticinco años.[5]
A muchos empleados les gustaría hacer grandes cosas para su compañía, pero casi siempre los que están a su cargo no los dejan. ¿Cuantos de nosotros han escuchado historias de empleados pidiéndole a la compañía para hacer grandes cosas para hacer dinero para ella y que les hayan respondido que no? El ejemplo más famoso es el de Steve Wozniak, quien originalmente quería construir microcomputadoras para sus entonces empleadores, HP. Y los rechazaron. En el metida-de-pata-ometro, esto equivale a cuando IBM acepto un contrato no exclusive para DOS. Pero creo que esto pasa mucho más seguido. Solo que no lo escuchamos porque para probarlo hay que renunciar e iniciar un compañía propia, como hizo Wozniak con Apple.
Startups
Así que estas, creo, son las tres lecciones que el código abierto y los blogs tienen para darle a los negocios: (1) la gente trabaja más en lo que le gusta, (2) la oficina promedio es muy improductiva, y (3) que las decisiones de abajo a arriba funcionan muchas veces mejor que las de arriba a abajo.
Puedo escuchar a los gerentes y jefes diciendo: ¿de que habla este tipo? ¿De que me sirve saber que los programadores serían más productivos trabajando en sus propios proyectos? Los necesito aquí para trabajar en la versión 3.2 de nuestro software, o nunca lo publicaremos a tiempo.
Y es cierto, los beneficios para ese gerente en particular son cercanos a cero. Cuando digo que los negocios aprenderán del código abierto, no digo que ningún negocio en particular pueda. Sino que lo aprenderán de la misma manera que una especie genética.
No afirmo que las compañías se harán más inteligentes, sino que las tontas morirán.
¿Así que como se verán los negocios cuando hayan asimilado las lecciones del código abierto y los blogs? Creo que el gran obstáculo que nos impide ver el futuro es la asunción de que la gente que trabaje para ti tiene que ser empleados. Pero pensemos en lo que hay por debajo: la compañía le da dinero a los empleados con la esperanza de que hagan algo que valga más de lo que le pagaron. Bueno, hay otras formas de arreglar esta relación. En vez de darle un salario, ¿por qué no darle el dinero como una inversión? Entonces en vez de ir a tu oficina para trabajar en tus proyectos, pueden trabajar en lo que quieran donde quieran.
Como pocos conocemos esta alternativa, no tenemos idea de que tanto mejor podríamos funcionar que la tradicional relación entre empleador y empleado. Esas costumbres evolucionan con lentitud glacial. Nuestra relación empleado-empleador todavía retiene grandes pedazos de la relación amo-sirviente.[6]
Detesto estar en cualquiera de los dos roles. Me romperé el alma por un cliente, pero resiento que un jefe me diga que hacer. Y ser un jefe es terriblemente frustrante; la mitad del tiempo es más fácil hacer las cosas por ti mismo que conseguir que alguien las haga por ti. Prefiero hacer casi cualquier cosa que dar o recibir un juicio de desempeño.
Además de sus poco prometedores origines, el empleo se ha complicado con los años.
La lista de lo que no puedes preguntar en una entrevista de trabajo es ahora tan larga que por conveniencia asumo que es infinita. Dentro de la oficina ahora tienes que caminar entre cáscaras de huevo con tal de no decir nada que pueda convertirse en una demanda contra la compañía. Y que Dios te ayude si despides a alguien.
Nada demuestra más claramente que el empleo no es una relación económica ordinaria que las compañías siendo demandadas por despedir gente. En cualquier relación puramente económica eres libre de hacer lo que quieras. Si quieres empezar a comprar caños de acero de otro vendedor puedes dejar al que le compras ahora. Nadie te acusa de cambiar de vendedores de caños injustamente. La justicia implica algún tipo de relación paternal que no esta en una transacción entre iguales.
La mayoría de las restricciones legales intentan proteger a los empleados. Pero no puedes tener una acción sin la reacción contraria. No puedes esperar que los empleadores tengan algún tipo de relación paternal frente a los empleados sin poner a los mismos en una posición de niños. Y ese parece un mal camino a recorrer.
La próxima vez que estés en una ciudad moderadamente grande, detente en la oficina postal y observa el lenguaje corporal de la gente trabajando ahí. Todos tienen ese resentimiento sombrío de los niños que tienen que hacer algo que no quieren.
Su unión tiene aumentos de sueldos exactos y restricciones de trabajo que las generaciones anteriores de trabajadores postales envidiarían, y sin embargo no parecen más felices por ello. Es desmoralizante estar en la parte receptora de una relación paternal, no importa que tan acogedores sean los términos. Tan solo pregúntale a cualquier adolescente Yo veo las desventajas de la relación empleador-empleado porque he estado en ambas lados de una mejor: la relación inversor-fundador. No afirmaría que es indolora. Cuando yo tenía una startup, el pensamiento de nuestros inversores, me mantenía despierto toda la noche. Y ahora que soy un inversor, el pensamiento de los fundadores me mantiene despierto. Todo el dolor del problema que intentas resolver está ahí. Pero el dolor duele menos cuando no está mezclado con resentimiento.
Yo tuve la mala fortuna de no participar en lo que equivaldría a un experimento controlado para verificar eso. Cuando Yahoo compro nuestra startup fui a trabajar para ellos, yo hacía exactamente el mismo trabajo, pero con jefes. Y para mi horror me comportaba como un niño. La situación me presionaba botones que no sabía que tenía.
La gran ventaja de invertir sobre emplear, como los ejemplos de código abierto y blogs sugieren, es que las personas trabajando en sus propios proyectos son inmensamente más productivas. Y una startup es un proyecto de uno en dos sentidos, ambos importantes: es creativamente propio, y también económicamente propio.
Google es un raro ejemplo de una compañía grande en sintonía con las fuerzas que describo. Han hecho muchos esfuerzos por hacer que sus oficinas no sean tan estériles. Le dan a los empleados que hacen grandes trabajos acciones para simular la recompenza de una startup. Y hasta dejan que los hackers trabajen el 20% de su tiempo en sus propios proyectos. ¿Por qué no el 100% para que trabajen en sus propios proyectos y en vez de aproximar el valor de lo que creen? ¿Imposible? Eso es lo que los capitalistas de riesgo hacen.
Así que, ¿estoy afirmando que nadie más va a ser un empleado – que todos irán a trabajar a una startup? Claro que no. Pero más gente podría hacerlo de la que lo hace ahora. Ahora mismo, hasta los estudiantes más inteligentes dejan la escuela pensando que deben conseguir un trabajo. En verdad lo que necesitan hacer es algo valioso. Un trabajo es una forma de hacer eso, pero los más ambiciosos normalmente harán mejor tomando el dinero de un inversor en vez de un empleador.
Los hackers tienden a pensar que los negocios son para los MBAs. Pero la administración de negocios no es lo que hace una startup. Lo que haces es creación de negocios. Y la primera etapa es principalmente creación del producto—eso es, hackear.
Esa es la parte difícil. Es mucho más difícil crear algo que la gente ame que tomar algo que la gente ya ama y descubrir como hacer plata de eso.
Otra cosa que disuade a la gente de empezar una startup es el riesgo. Alguien con hijos y una hipoteca debería pensarlo dos veces antes de hacerlo. Pero la mayoría de los hackers jóvenes no tiene ninguna.
Y como los ejemplos de código abierto y los blogs sugieren, lo disfrutaras más, aunque falles. Trabajaras en tus cosas, en vez de ir a una oficina a hacer lo que te digan. Puede que haya más dolor en tu compañía pero no sufrirás tanto.
Ese puede ser el mayor efecto, a largo plazo, de las fuerzas que producen el código abierto y los blogs: finalmente deshacerse del modelo paternalista de empleador-empleado y remplazarlo por uno puramente económico, entre iguales.
Notas
[1] Encuesta por Forrester Research reportada en el Business Week, el 31 de enero del 2005. Aparentemente alguien creía que tienes que cambiar los servidores para cambiar el sistema operativo. Volver
[2] Deriva del latin vulgar trepalium, una maquina de tortura llamada así porque estaba compuesta de tres lanzas. No sé como funcionaba. “Travel”, viaje en inglés, tiene la misma raíz.Volver
[3] Sería una noticia si el presidente respondiera a preguntas no guionadas.Volver
[4] Una forma de medir la incompetencia de los diarios es que todavía muchos te piden que te registres para leer las historias. Todavía tengo que encontrar un blog que haya intentado eso.Volver
[5] Aceptaron el artículo, pero tome tanto tiempo en enviarles la versión final que para cuando lo hice, la sección de la revista donde iba a estar había desaparecido en una reorganización.Volver
[6] La palabra “boss” del ingls, deriva del Alemán “baas”, que significa “amo”.Volver
Gracias a Sarah Harlin, Jessica Livingston, y Robert Morris por leer los borradores de esto.
Notas de traducción.
(I) Referencia a la popular frase del periodismo ingles “Cuando un perro muerde a un hombre no es noticia, porque ocurre a menudo. Pero si un hombre muerde a un perro, eso sí es noticia”Volver
(II) : Una noticia es el relato o redacción (cada cual con sus propias reglas de construcción enunciación) que refiere un hecho novedoso o atipíco -o la relación entre hecho novedosos y/o atipícos-, ocurrido dentro de una comunidad o determinado ámbito específico, que hace que merezca su divulgación. De WikipediaVolver
(III) Un oligopolio es una forma de mercado en la cual el mercado o la industria es dominada por un pequeño número de vendedores/productores (oligopolistas). De WikipediaVolver
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Etiquetas: Blogs, Código abierto, Paul Graham, Sociedad, Trabajo, traducción al español
(Traducción al español del ensayo original Good and Bad Procrastination de Paul Graham escrito en diciembre del 2005.
Paul Graham es un conocido ensayista y programador. Fue cofundador de la empresa Viaweb que fue vendida por 49 millones de dólares a Yahoo en 1998. En el 2005 fundo Y Combinator donde, junto a otros fundadores, invierte y aconseja a empresas tecnológicas fundadas por jóvenes.)
Buena y Mala Procrastinación
De todas las personas que conozco, las más impresionantes procrastinan(I) terriblemente. ¿Puede ser que la procrastinación no sea siempre mala?
La mayoría de la gente que escribe acerca de la procrastinación escribe acerca de como curarla. Pero, técnicamente, esto es imposible. Hay un número infinito de cosas que podrías estar haciendo. No importa en que trabajes, siempre habrá cosas en la que no estás trabajando. Así que la pregunta no es como evitar la procrastinación, sino como procrastinar de la mejor manera.
Hay tres tipos de procrastinación dependiendo de que hagas: (a) nada, (b) algo menos importante, o (c) algo más importante. El último tipo, considero yo, es buena procrastinación.
Ese es el profesor chiflado(II), que se olvida de afeitarse, o comer, o quizas que hasta mirar hacia donde está caminado mientras está pensando sobre cosas más interesantes. Su mente está ausente de lo que lo rodea porque está trabajando duro.
Es en ese sentido que las personas más impresionantes que conozco dejan todo para mañana. Son procrastinadores del tipo C: evitan trabajar en pequeñeces para ocuparse de grandes cosas.
¿Qué son pequeñeces? Básicamente, cualquier trabajo que tiene cero chance de ser mencionado en tu obituario. Es difícil predecir cual va a ser tu mejor trabajo (¿Será tu opus sobre la arquitectura de los templos sumerios, o la novela de detectives que escribiste bajo un seudónimo?), pero hay todo una serie de trabajos que puedas descartar con seguridad: afeitarte, lavar la ropa, limpiar tu casa, escribir notas de agradecimiento. Cualquier cosas que pueda ser llamado una "tarea".
La buena procrastinación es evitar estas tareas para hacer trabajo de verdad.
Buena en un sentido, al menos. Las personas que quieren que hagas tareas no van a pensar que es buena. Pero probablemente tendrás que molestarlas, si quieres avanzar aunque sea un poco. Hasta las personas amables, si quieren realizar algún trabajo, tienen cierto grado de grosería al evitar tareas.
Algunas tareas, como escribir cartas, desaparecen si las ignoras (aunque capás que algunos amigos desaparecerán con ellas). Otras, como cortar el pasto, o pagar impuestos, solo se ponen peor si las pospones. En principio no vale la pena posponer las segundas. Las tendrás que hacer de cualquier manera eventualmente. ¿Por qué no hacerlas ahora?
La razón por la que vale la pena posponer ese tipo de tareas es que el trabajo de verdad necesita dos cosas que las tareas no: grandes periodos de tiempo, y el ambiente adecuado. Si te inspiras con algún proyecto, puede ser una ganancia neta no hacer nada de lo que se supone que hagas por unos pocos días para trabajar en él. Sí, esas tareas te costaran más cuando finalmente te pongas a hacerlas. Pero si consigues avanzar más en esos días, serás más productivo.
De hecho, puede no ser una diferencia de cantidad, sino de tipo. Puede que haya tipos de trabajo que solo pueden ser hechos en largos e ininterrumpidos lapsos, cuando la inspiración llega, en vez de pequeños y estructurados ratos. Mi experiencia parece coincidir con esto. Cuando pienso en la gente que conozco que ha hecho grandes cosas, no la imagino tachando puntos de una lista de cosas para hacer. Me la imagino escabulléndose para trabajar en alguna idea nueva.
De la misma manera, forzar a alguien a hacer tareas inevitablemente limita su producción. El costo de la interrupción no es solo el tiempo que conlleva, sino que divide el otro tiempo a la mitad. Probablemente solo tienes que interrumpir a una persona un par de veces antes de que se vea imposibilitada de trabajar en cualquier problema difícil.
Me he cuestionado muchísimo porque las startups(III) son más productivas apenas empiezan, cuando solo son un par de tipos en un apartamento. La principal razón puede ser que no hay nadie para interrumpir todavía. En teoría es bueno cuando los fundadores tienen suficiente dinero como para emplear gente que los ayude. Pero puede que sea mejor trabajar de más, que ser interrumpido. Una vez que disuelves una startup con trabajadores comunes -procrastinadores del tipo B- toda la compañía empieza a imitarlos. La interrupción los domina y pronto te dominara a tí también.
Las tareas son tan efectivas matando grandes proyectos que mucha gente las usa para ese fin. Alguien que ha decido empezar una novela, por ejemplo, encontrará de repente que necesita ordenar la casa. La gente que no termina de escribir una novela no lo hace sentándose frente a una hoja en blanco durante días sin escribir nada. Lo hace dándole de comer al gato, comprando algo que necesita para la casa, tomando un café con un amigo, revisando el email. "No tengo tiempo para trabajar," dicen. Y no lo tienen, se aseguran de eso.
(Hay una variación también en la que dicen que no tienen un lugar de trabajo apto. La cura es ir a visitar los lugares donde gente famosa ha trabajado y ver que poco adecuados eran.)
Yo he usado ambas excusas alguna que otra vez. He aprendido muchos trucos para hacerme trabajar en los últimos 20 años, pero aún hoy no siempre me funcionan. Algunos días consigo avanzar mucho. Otros son comidos por tareas. Y sé que es mi culpa: yo les dejo que se lo coman, para evitar enfrentarme a problemas difíciles.
El tipo más peligroso de procrastinación es el tipo B que no se reconoce, porque no se siente como procrastinar. Estás "haciendo cosas.” Solo que las cosas equivocadas
Cualquier consejo acerca de la procrastinación que se concentre en tachar puntos de una lista de tareas es incompleto, sino que es engañoso, si no considera la posibilidad de que esas listas son procrastinación del tipo B. De hecho, posibilidad es una palabra demasiado débil. Casi todos son procastinadores de ese tipo. A no ser que trabajes en la cosa más importante que puedas, eres un procrastinador del tipo B, no importa cuanto logrés.
En su famoso ensayo Tú y Tú Investigación(IV) (que recomiendo a cualquier persona ambiciosa, no importa en que quiera trabajar), Richard Hamming sugiere que te hagas estas tres preguntas:
1. ¿Cualés son los problemas más importantes en tu campo?
2. ¿Estás trabajando en ellos?
3. ¿Por qué no?
Hamming estaba en los laboratorios Bell(V) cuando empezó a hacer ese tipo de preguntas. En principio cualquier persona de ahí debería poder trabajar en los problemas más importantes de su campo. Tal vez no cualquiera pueda dejar una marca igualmente de dramática en el mundo; no sé, pero cualquiera sean tus capacidades, hay proyectos que las llevan al limite. Así que el ejercicio de Hamming puede ser generalizado a:
¿Qué es lo mejor en lo que podrías estar trabajando, y por qué no estas trabajando en eso?
La mayoría de la gente se dejaría intimidar por esta pregunta. Yo me intimido por ella; la veo ahí en la página y rápidamente me muevo hacia la siguiente frase. Hamming acostumbraba a ir por ahí preguntándole a las personas esto, y no lo hacía popular. Pero es una pregunta que cualquier persona ambiciosa debería encarar.
El problema es, que puede que pesques un pez muy grande con esta carnada. Para hacer buen trabajo, tienes que hacer más que encontrar buenos proyectos. Una vez que los encontraste, tienes que ponerte a trabajar en ellos, y eso resulta difícil. Cuanto más grande es el problema, más difícil es ponerse trabajar en él.
Por supuesto, la principal razón por la cual la gente encuentra difícil trabajar en algún problema en particular es que no lo disfrutan. Cuando eres joven, sobre todo, muy seguido te encuentras trabajando en cosas que no te gustan-- por que parecen prestigiosas, por ejemplo, o porque te dijeron que las hagas. La mayoría de los estudiantes de postgrado se ven forzados a trabajar en problemas grandes que no les gustan y por lo tanto se vuelven sinónimos de procrastinación.
Pero aún cuando te gusta en lo que estás trabajando, es más fácil ponerse a trabajar en problemas pequeños que en grandes. ¿Por qué? ¿Por qué es tan difícil ponerse a trabajar en problemas grandes? Una de las razones es que puede que no tengas una recompensa en el futuro cercano. En cambio, si trabajas en algo que te tomará un día o dos puedes esperar sentirte realizado pronto. Si la recompensa está indefinidamente en el futuro lejano, parece menos real.
Otra razón por la que las personas no trabajan en proyectos grandes es, irónicamente, miedo a perder el tiempo. ¿Y si fracasan? Entonces todo el tiempo que han invertido habrá sido desperdiciado. (De hecho probablemente no lo será, porque trabajar en proyectos difíciles casi siempre lleva a algún lado.)
Pero el problema con los proyectos grandes no puede ser solo que no hay recompensa inmediata o que pueden hacerte perder un montón de tiempo. Si eso lo fuera, no habría nada peor que visitar a tus cuñados. Hay más que eso. Los proyectos grandes dan miedo. Hay casi un dolor físico en enfrentarlos. Es como tener una aspiradora metida en tu imaginación. Todas las ideas con las que empezaste son aspiradas inmediatamente, y no tienes más, la aspiradora se queda ahí.
No puedes ver a los grandes problemas demasiado directo a los ojos. Tienes que aproximarte oblicuamente. Pero tienes que dar con el ángulo justo: lo suficiente para sentir la excitación que irradia de él, pero no tanto como para paralizarte. Con el tiempo puedes acercarte más, al igual que un barco a vela puede navegar más contra el viento una vez que toma velocidad.
Si quieres trabajar en grandes cosas, parecería que tienes que trampearte. Tienes que trabajar en cosas pequeñas que podrían tranformarse en grandes, o trabajar en cosas cada vez más grandes, o compartir el peso con otros. No es un signo de debilidad depender de esos trucos. Los mejores trabajos fueron llevados a cabo de esta manera.
Cuando hablo con personas que han conseguido trabajar en grandes cosas, encuentro que todas descuidaban sus tareas y todas se sentían culpables por eso. No creo que deberían sentirse culpables. Hay mucho más para hacer de lo que cualquiera podría. Así que alguien haciendo el mejor trabajo que pueda inevitablemente va a dejar muchas tareas sin hacer. Parece una equivocación sentirse mal por eso.
Creo que la mejor manera de "solucionar" el problema de la procrastinación es dejar que el disfrute te empuje en vez de una lista de cosas para hacer. Trabaja en proyectos ambiciosos que en serio te gusten, navega tan contra el viento como puedas, y dejaras las cosas correctas sin hacer.
Gracias a Trevor Blackwell, Jessica Livingston, y Robert Morris por leer los borradores de esto.
Notas de traducción
(I) La procrastinación es la acción de postergar actividades o situaciones que uno debe atender. Volver
(II) El termino original es Absent-minded professor. Una traducción más exacta sería "el profesor distraído". Volver
(III) Ver Wikipedia para más información. Volver
(IV) You and your research en inglés. Volver
(V) Bell Labs en inglés. Ver Wikipedia para más información. Volver
Etiquetas: Metas, Paul Graham, Procrastinación, Tiempo, Trabajo, traducción al español
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Paul Graham es un conocido ensayista y programador. Fue cofundador de la empresa Viaweb que fue vendida por 49 millones de dólares a Yahoo en 1998. En el 2005 fundo Y Combinator donde, junto a otros fundadores, invierte y aconseja a empresas tecnológicas fundadas por jóvenes.) Ocultar